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Entre Rios – A dos años de su sanción en la provincia, la Ley de Talles no se hace cumplir
25 abril, 2008, 11:44 pm
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INTERESANTE INICIATIVA COMENZARá EN PARANá
A dos años de su sanción en la provincia, la Ley de Talles no se hace cumplir
El texto de la norma se limita a exigir la provisión de talles que cumplan con las medidas antropométricas pero no acompaña con disposiciones tendientes a promover un cambio sociocultural que evite la discriminación.
Foto: A dos años de su sanción en la provincia, la Ley de Talles no se hace cumplir
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Basta recorrer los negocios de indumentaria de la capital provincial para comprobar que la Ley 9.703/06, denominada Ley de Talles, no se cumple.
Las medidas de las prendas siguen rigiéndose por los parámetros S; M; L y XL, correspondientes a los términos –en inglés– Small (pequeño), Medium (medio), Large (grande) y Extra Large (extra grande) o bien al irreal “talle único”.Según la prenda, los talles pueden también señalarse con números (del 1 al 4 o del 36 al 48 para adultos). Esto no sólo genera confusión en el consumidor sino también en los empleados que muchas veces no conocen las equivalencias. Por otra parte, por una cuestión estética y de marketing, las vidrieras sólo exhiben prendas pequeñas y los maniquíes son, en su mayoría, la imagen misma de la anorexia.

Sancionada en mayo de 2006, en base a un proyecto del entonces diputado provincial Raúl Solanas, el texto de la norma de talles establece como obligatorio a los fabricantes de ropa, radicados en el territorio provincial, la confección de prendas en todos los talles, de manera tal que cubran todas las medidas antropométricas.

Asimismo indica que la marcación de las prendas se debe realizar conforme a las medidas aprobadas mediante las normas IRAM o ISO correspondientes. En tanto, los comercios que venden ropas “deberán tener en existencia todos los talles correspondientes a dichas medidas, de las prendas que comercialicen y ofrezcan al público”.

En el país, rigen leyes similares en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza y se analizan proyectos en Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Falencias

El texto de la norma es incompleto, se limita a exigir la provisión de talles pero no acompaña con medidas tendientes a promover un cambio sociocultural que evite la discriminación del obeso.

En ese sentido, y a pesar de contener exigencias a los comerciantes, no especifica la autoridad de aplicación por lo que carece de controles que aseguren su cumplimiento. Por otra parte no promueve la información y educación ciudadana que sustente actitudes antidiscriminatorias. Los probadores siguen siendo minúsculos, con cortinas que apenas tapan a la persona que intenta probarse una prenda; los maniquíes desde las vidrieras devuelven imágenes irreales de cómo debe verse una persona y la diferencia que se marca no es sólo corporal sino también socio-económica ya que las prendas de talles grandes de buena calidad son mucho más caras.

“Hecha la ley hecha la trampa”, enuncia un dicho popular que Perla San Martín, de ALCO confirma: “De un tiempo a esta parte se nota un corrimiento de los talles. Es decir que la ropa XL ahora es más pequeña, lo que indica que la etiqueta no refleja la medida real de la prenda”. Esto hace aparentar un cumplimiento de la ley que no es real y que quedaría en evidencia de existir una inspección que mida el verdadero tamaño de la prenda.

Los comerciantes aducen que la ropa que se ofrece, la mayoría fabricada fuera de la provincia, no contempla los talles solicitados por las personas excedidas de peso y que un cambio en ese sentido, implicaría una adaptación de moldería y de matrices casi compulsivo.

Respecto de la oferta de talles grandes en negocios de Paraná, San Martín reconoce que hay dos o tres comercios especializados y otros que “están trayendo ropa grande” pero sin variedad, “todavía falta mucho. Los obesos seguimos usando lo que conseguimos y no lo que queremos comprar”, grafica a RN.

Los modelos y colores son limitados, ni hablar del acceso a prendas “de moda”.

A pesar de lo evidente del problema, ni las oficinas de Defensa del Consumidor ni el Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi) delegación Entre Ríos registran denuncias de casos, según se confirmó a RecintoNet.

Para Perla San Martín el obeso siempre ha tenido una actitud de resignación frente su problema y lo ha aceptado como una culpa. “Recién ahora estamos aprendiendo que la obesidad es una enfermedad, que no tenemos la culpa de ser gordos –aunque sí la responsabilidad de cuidarnos– y que tenemos derechos que deben ser exigidos al resto de la sociedad”. En ese sentido destacó al programa televisivo “Cuestión de Peso” que visualizó socialmente la problemática de la obesidad y está promoviendo la sanción de una ley nacional que la contemple como una enfermedad.

La tiranía del talle “único”

Según Silvina Cardoso, psicóloga de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (Aluba) “no responder al canon cultural” causa serios problemas emocionales y psicológicos –de autoestima y aceptación– en personas con patologías o desórdenes alimentarios, como la bulimia o la anorexia.

La prenda talle único corresponde, en la mayoría de los casos, y para ambos sexos, a personas delgadas de estatura media. Los que no se ajustan a ese “clon” no visten “a la moda” y están “excluidos”.
Las personas que se salen de estos “parámetros de belleza”, ni hablar de los declaradamente obesos, no sólo no consiguen vestir la prenda que se muestra en las vidrieras sino que, en algunos casos, para conseguirla deben pagar significativamente más.

Por otra parte, y yendo más lejos en el análisis, “que todas las personas quepan en una misma prenda talle único, responde a un peligroso ideal de uniformidad que históricamente cimentó movimientos autoritarios, que derivaron en el genocidio liso y llano de quienes no respondían al patrón.

Un primer paso

La Municipalidad de Paraná, a través de las áreas de la Mujer y de la Juventud, en forma conjunta con INADI trabajan en un interesante proyecto de inclusión que hace hincapié en la toma de conciencia, la solidaridad y el compromiso ciudadano. Se trata de formalizar un acta acuerdo con el Centro Comercial y Industrial de Paraná para crear un registro de “comercios amigables” que vayan incorporando prácticas para incluir al obeso. Esto no se limitaría a la provisión de ropas de todos los talles sino también a la adaptación de instalaciones, sobre todo de los probadores.

“Este proceso debe ser voluntario y tiene que partir del compromiso y no del cumplimiento compulsivo de una ley”, indicó Cristina Ponce, titular de INADI Entre Ríos quién además adelantó que tuvo reuniones con Rosario Romero y Adriana Migueles, y el convenio podría formalizarse a fines de este mes o principios de mayo. (RN)

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