Agencia de Noticias Legislativas de Entre Ríos – Argentina


10 de Octubre de 1971 – Día Nacional de la Danza
10 octubre, 2008, 10:31 am
Filed under: Uncategorized | Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

instituido en recordación de una de las peores tragedias aéreas del país, que truncó las vidas de Norma Fontenla, José Neglia y otras siete prometedoras figuras del ballet, todos integrantes del cuerpo del Teatro Colón.

La noticia conmocionó especialmente al ambiente artístico: el trágico accidente había truncado la vida de dos de los mejores bailarines argentinos y dejó incompletas muchas carreras brillantes. Norma Fontenla y José Neglia, las dos figuras principales del Colón que murieron, habían colaborado para que la danza llegara a niveles de popularidad insospechados.

Pero no fueron los únicos. Con ellos fallecieron Antonio Zambrana, Carlos Santamarina, Carlos Schiaffino, Margarita Fernández, Martha Raspanti, Rubén Estanga y Sara Bochkovsky.

Norma Fontenla había nacido el 28 de junio de 1930. Formada en el Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico y en la Escuela de Baile del Teatro Colón, luego de ocupar varios cargos, llegó a primera bailarina del Cuerpo de Baile Estable del Teatro Colón. En ese rol central, fue dirigida por coreógrafos de fama mundial y fue considerada etoile por sus numerosos admiradores y públicos extranjeros. Se incorporó como etoile al Ballet de Río de Janeiro y con esa compañía realizó una gira por Europa, también con presentaciones en la televisión europea.

Como primera bailarina del Teatro Colón se destacó en los principales roles de “Choreartium”, sobre temas de Brahms; “Sílfides”, de Chopin; “Giselle”, de Adam; “Coppelia”, de Delibes; y la Odette de “El lago de los Cisnes”, de Tchaikowsky.

Alcanzó gran reconocimiento después de haber acompañado, en 1967, a Margot Fonteyn y a Rudolph Nureyev en “Giselle”. Al año siguiente participó en el Festival Mundial de la Danza de París y ganó el premio a “La mejor bailarina argentina” que le otorgó la revista Opus.

En 1969 inauguró la temporada oficial del Teatro Municipal de Santiago de Chile como artista invitada. A partir de 1970, al frente de un ballet de cámara, realizó numerosas giras por el interior del país. En 1971 Nureyev la eligió para compartir en el Teatro Colón los papeles principales de su ballet “Cascanueces”, de Tchaikowsky. Hasta poco antes de morir realizó exitosos recitales de danza y presentaciones por televisión junto con Nureyev y José Neglia. Fue quizás la única bailarina que abarcó un repertorio tan amplio como disímil.

Por su parte, José Neglia empezó a estudiar con Michel Borowski a los 12 años y luego ingresó a la Escuela de Baile del Teatro Colón. Allí realizó una brillante carrera hasta llegar a primer bailarín del ballet estable, rol en el que actuó en diversos escenarios y participó en giras por el interior y el extranjero.

Recibió innumerables premios pero llegó a tener renombre internacional cuando la Asociación Internacional de Danza con sede en París le otorgó el premio Nijinsky, la máxima distinción coreográfica mundial. Alcanzó gran éxito también cuando en 1968 recibió en Francia la “Estrella de Oro”, al ser considerado “el mejor bailarín” del VI Festival de Danza de París.

En su carrera, se destacó en los papeles del pastor en “Scarlattiana”; Laertes en “Hamlet”, de Tchaikovski; “Orfeo”, de Stravinsky; “Bolero”, de Ravel; “Las criaturas de Prometeo”, de Beethoven; danzas de la calle de “Romeo y Julieta”, de Roussel; y “El niño brujo”, de Salzedo. Bailó en el estreno de los siguientes ballets argentinos: “Ajedrez”, de D’Espósito; hizo el gaucho rojo en “Supay”, de Eisenstein de Vega; Roderick en “Usher”, de García Morillo; Rubichá en “El junco”, de Ugarte; fue uno de los primeros bailarines en “Variaciones concertantes”, de Ginastera; y el príncipe predilecto en “Blancanieves”, de Gianneo.

Se presentó además en el Teatro Argentino de La Plata, en el Teatro Coliseo y en el General San Martín, entre otros.

El suceso del 10 de octubre de 1971 constituyó, sin dudas, una de las más importantes pérdidas del mundo de la danza argentina. De hecho, durante el velatorio en el Salón Dorado del Colón, unas 3.500 personas asistieron a despedir a los artistas. Esta desgracia trajo como rebote un retroceso en el nivel del ballet argentino, que perdió físicamente a sus figuras rutilantes. Además, afectó con gravedad a las familias de los bailarines desaparecidos, quienes también formaban parte del grupo que, desde el Colón, llevaba adelante este despertar del ballet a la masividad. Así, toda una generación se vio truncada por la muerte o por la angustia y hubo que esperar más de 15 años para retornar a un desarrollo de la danza como el de aquella época.

Al cumplirse el primer aniversario de la tragedia, se inauguró en la plaza Lavalle, a metros de la esquina de Tucumán y Libertad, la Fuente de los Bailarines, el monumento que evoca su memoria. La obra escultórica pertenece a Carlos de la Cárcova y representa a los bailarines Norma Fontenla y José Neglia. La fuente decorativa fue creada por el arquitecto Ezequiel Cerrato. La jornada, finalmente, sería instituida como Día Nacional de la Danza. fuente: http://www.me.gov.ar

Anuncios